VICENTE GARRIDO: «LOS MENORES DIFÍCILES NO ESTÁN BIEN ATENDIDOS POR EL SISTEMA DE PROTECCIÓN »
29 junio 2009 at 22:50 Deja un comentario
El profesor Vicente Garrido, autor de varios libros sobre comportamiento humano y violencia, se muestra de acuerdo con rebajar la edad de aplicación de la Ley del Menor, y asegura que no pasa nada si estos «niños difíciles», con doce años, son transferidos al sistema de Justicia.
Maite Ducajú, Valencia
-¿Está de acuerdo en rebajar la edad de aplicación de la Ley del Menor a niños de 12 años? -Se trata de un recurso que tiene que recoger la Ley del Menor porque se ha demostrado, con la experiencia de cinco años, que esos menores, que son muy difíciles por sus características personales, en la práctica, no son atendidos adecuadamente por el sistema de protección. Si existieran recursos especializados en los servicios de protección para estos menores quizá no fuera necesario, pero como no existen… -¿Por qué no se dotan estos recursos?
-Porque en la práctica son unos menores que son iguales que los jóvenes delincuentes que tienen edad para entrar en el sistema, solo que no tienen esta edad. Se trata, entonces, de jóvenes muy difíciles de manejar que causan una gran perturbación en los centros de protección. Entonces, la Ley de Menor tenía una opción para atenderlos y, ahora, no la tiene. O, al menos, -y ésta es una reflexión- si no se quiere que todos los menores entre 12 y 14 años cometan delitos plantéese que son, como ahora, competencia del sistema de protección pero con una excepción: aquellos casos que se observen delitos graves o que el menor observe una especial capacidad delictiva sí se les pueda transferir al sistema de Justicia. Tampoco pasa nada por la transferencia. -¿Un niño de 12 años puede ser un delincuente?
-Antes de reformar la ley, lo era; la ley anterior era de 12 a 16 años. No estamos ahora descubriendo el río Ebro. En nuestro país hemos estado muchos años configurando que los menores delincuentes eran los que tenían entre 12 y 16 años. Por supuesto que un menor de 13 años y cinco meses puede violar o agredir y matar a una persona; no es lo normal, pero es evidente. Y un menor de 12 años puede tener ya un historial delictivo importante. De hecho, los delincuentes adultos más peligrosos son los que empezaron con una gran precocidad. Un porcentaje muy importante de los delincuentes crónicos adultos empezó a delinquir antes de los 14 años. -¿Hay niños perversos? La literatura y el cine tienen varios títulos al respecto.
-Por supuesto, mi libro Los hijos tiranos. El síndrome del emperador. Depende de la perversión de la que se hable habrá más o menos. Por ejemplo, niños homicidas son muy pocos; niños agresores sexuales, más; que roban, son muchos más. Algunas conductas son muy excepcionales y otras son más frecuentes.
-Viendo los datos de alumnos acosadores, niños que maltratan, ¿se puede pensar que estamos ante una sociedad enferma?
-No. La sociedad tiene muchos problemas desde siempre, los datos actuales indican que hay señales alarmantes pero no podemos decir que vivamos en una sociedad donde la violencia de los niños sea una epidemia; no lo es en absoluto. Los datos llamativos de acoso escolar del otro día, en la práctica, lo que reflejan es que la inmensa mayoría de los niños insultan a otros.
Claro que hay más de lo que había antes porque ahora tenemos una sociedad más compleja, más dura para vivir y un déficit de educación que antes no tenía. Pero en absoluto podemos decir que vivimos en una sociedad donde la violencia de los niños y los jóvenes tengan cotas extraordinarias. No lo es. Si se analizan las estadísticas de los últimos cinco años lo que verás es que hay un ligero aumento de la delincuencia y un aumento un poco mas significativo de la violencia. Los indicadores deben preocuparnos pero no hasta el extremo de que la mayor parte de los chicos que están en la Justicia tienen tienen este tipo de comportamientos porque no lo es. El delincuente juvenil típico es el que roba con fuerza en las cosas. -¿Por qué hay menores que agreden a sus padres?
-Porque quieren hacer su voluntad, tener privilegios y la libertad que los padres le niegan. Frente a las normas y exigencias que la educación requiere él se rebela. Algunos chicos son más sensibles a las normas, a la imposición de reglas y se rebelan con 11 y 12 años, otros se esperan un poco más. Es un momento donde se produce un choque, un conflicto, entre su egocentrismo y sus deseos, el hacer sus propias necesidades y, por otra parte, las normas que le imponen sus padres. Estos chicos no actúan así porque sus padres no le hayan puesto límites, al contrario. Actúan así porque se rebelan frente a las normas de los padres, porque los padres quieren imponerles límites.
-¿Falta autoridad en la escuela, en la casa?
-No, es un problema de autoridad. Es un problema de que estos chicos -y estamos hablando de los que tienen el síndrome del emperador-, tienen necesidades especiales. Los padres, en general, no están preparados para un desafío tan formidable.Estos chicos no actúan así por culpa de sus padres, pero podrían haber tenido una educación mejor de sus padres dadas las dificultades. Pero sus padres están solos y no me parece justo culpabilizarlos cuando toda la sociedad, el conjunto de las instituciones, dificulta la educación de los hijos. -¿Cómo se produce esta dificultad?
-No facilitando la conciliación del trabajo con la ocupación de la casa y los hijos, la sociedad no lo pone fácil; la violencia en los medios. El mensaje de la sociedad es: «No os preocupéis, lo mejor es ser joven. Si alguien te toca un pelo, ¡denúncialo!» Sí, hay niños, como los hijos tiranos, con dificultad y poco sentimiento de culpa que encuentran que este mensaje está de acuerdo con ellos, con su forma de pensar. -¿Por qué hay chicos que graban las agresiones?
-Los chicos que se dedican a vejar, dar palizas y extenderlo lo único que hacen es utilizar la tecnología para hacer algo que antes hacían pero que ahora podrán mostrar a más personas. Los chicos que tienen una necesidad mayor de violencia tienen a su alcance medios que antes no tenían. Antes golpeaban a un chico, hacían un corro y 10 o 12 le alababan. Ahora te pueden jalear quinientos. Sencillamente están aplicando la tecnología. No creo que tenga otra explicación. Estos chicos están acostumbrados a utilizar estos medios en su vida diaria en todas sus manifestaciones y lo incorporan en este caso. No pienso que la grabación tenga un plus de crueldad más; no lo creo. La crueldad viene dada por la naturaleza del acto.
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